<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1"?>
<?xml-stylesheet href="http://www.bloogo.com/styles/rss.css" type="text/css"?>
<rdf:RDF 
  xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" 
  xmlns="http://my.netscape.com/rdf/simple/0.9/"
>

 <channel>
  <title>repocotar</title>
  <link>http://repocotar.bloogo.com</link>
  <description></description>
 </channel>
    <item>
   <title>me estan insultando</title>
   <description>&lt;h2&gt;Darle mil vueltas a alguien. &lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;El prop&amp;oacute;sito de los &amp;ldquo;Seis Sombreros para Pensar&amp;rdquo; es desembrollar el pensamiento, de modo que el pensador pueda usar un modo de pensar despu&amp;eacute;s del otro &amp;ndash; en lugar de hacer todo al mismo tiempo o intentar hacerlo. El mayor valor de los sombreros es que brindan una formalidad y una convenci&amp;oacute;n para requerir cierto tipo de pensamiento tanto de nosotros mismos como de los dem&amp;aacute;s. Fija las reglas de juego del pensamiento. Cualquiera que lo juegue va a conocer estas reglas.Cuanto m&amp;aacute;s se utilicen los sombreros, m&amp;aacute;s se integrar&amp;aacute;n a la cultura del pensamiento. Todos los miembros de una organizaci&amp;oacute;n deber&amp;iacute;an aprender este lenguaje b&amp;aacute;sico de modo que se pueda incorporar a la cultura. La moral de selecci&amp;oacute;n y la moral de domesticaci&amp;oacute;n apelan, para imponerse, a id&amp;eacute;nticos medios; cabe enunciar como axioma capital que para establecer la moral hay que tener la voluntad incondicional de practicar lo contrario de la moral. Tal es&amp;rdquo;el grande y desconcertante problema que he estudiado con m&amp;aacute;s ah&amp;iacute;nco: la sicolog&amp;iacute;a de los &amp;ldquo;mejoradores&amp;rdquo; de la humanidad. Un hecho peque&amp;ntilde;o, y en definitiva, subalterno, el de la llamada pia fraus, me facilit&amp;oacute; el primer acceso a este problema: la pia fraus, el patrimonio de todos los fil&amp;oacute;sofos y sacerdotes que &amp;ldquo;mejoraron&amp;rdquo; a la humanidad. Ni Man&amp;uacute; ni Plat&amp;oacute;n, Confucio ni los predicadores jud&amp;iacute;os y cristianos han dudado jam&amp;aacute;s de su derecho de recurrir a la mentira. &amp;iexcl;No han dudado, en suma, de ning&amp;uacute;n derecho!... Resumiendo, cabe decir que todos los medios de que se ha hecho uso para moralizar a la humanidad han sido en el fondo medios inmorales. Quiz&amp;aacute; conozca yo a los alemanes; quiz&amp;aacute; hasta tenga derecho a decirles cuatro verdades. La nueva Alemania representa una gran cantidad de capacidad ing&amp;eacute;nita y desarrollada; as&amp;iacute; que por un tiempo le es dable gastar, y aun derrochar, el caudal acumulado de fuerza. No ha llegado a prevalecer, con ella, una cultura elevada, y menos un gusto exquisito, una &amp;ldquo;belleza&amp;rdquo; aristocr&amp;aacute;tica de los instintos; s&amp;iacute;, virtudes m&amp;aacute;s viriles que en ning&amp;uacute;n otro pa&amp;iacute;s de Europa. Hay mucha gallard&amp;iacute;a y orgullo, mucho aplomo en el trato, en la reciprocidad de los deberes, mucha laboriosidad, mucha perseverancia; y una moderaci&amp;oacute;n ing&amp;eacute;nita que necesita, antes que del freno, del aguij&amp;oacute;n. Por lo dem&amp;aacute;s, en Alemania se obedece todav&amp;iacute;a, sin que la obediencia implique una humillaci&amp;oacute;n... Y nadie desprecia a su adversario... Como se ve, mi deseo es hacer justicia a los alemanes; no quiero apartarme en este punto de mi norma de siempre; pero he de plantearles mis objeciones. Llegar al poder es algo que se paga caro; el poder entontece... En un tiempo se llamaba a los alemanes el pueblo de los poetas y pensadores; &amp;iquest;piensan todav&amp;iacute;a? Ahora, los alemanes se aburren con el esp&amp;iacute;ritu y desconf&amp;iacute;an de &amp;eacute;l; la pol&amp;iacute;tica mata todo inter&amp;eacute;s serio por las verdaderas cosas del esp&amp;iacute;ritu. Temo que &amp;ldquo;Deutschland, Deutschland &amp;uuml;ber Alles&amp;rdquo; haya acabado con la filosof&amp;iacute;a alemana... &amp;ldquo;&amp;iquest;Hay fil&amp;oacute;sofos alemanes?&amp;rdquo;, me preguntan en el exterior. &amp;ldquo;&amp;iquest;Hay poetas alemanes? &amp;iquest;Hay buenos libros alemanes?&amp;rdquo; Y yo me ruborizo, pero con esa valent&amp;iacute;a que me caracteriza aun en los trances m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;ciles, contesto: &amp;ldquo;&amp;iexcl;S&amp;iacute;, Bismarck!&amp;rdquo; &amp;iexcl;Como para celebrar qu&amp;eacute; clase de libros se leen hoy en d&amp;iacute;a! ... &amp;iexcl;Maldito instinto de la mediocridad! &amp;iquest;Qui&amp;eacute;n no ha pensado con melancol&amp;iacute;a en lo que podr&amp;iacute;a ser el esp&amp;iacute;ritu alem&amp;aacute;n? Mas desde hace casi mil a&amp;ntilde;os este pueblo se ha venido entonteciendo paulatinamente; en parte alguna se ha hecho un uso m&amp;aacute;s vicioso de los dos grandes narc&amp;oacute;ticos europeos: del alcohol y el cristianismo. En tiempos recientes hasta se ha agregado un tercero, que basta por s&amp;iacute; solo para acabar con toda agilidad sutil y audacia mentales: la m&amp;uacute;sica, nuestra obstruida y obstruidora m&amp;uacute;sica alemana. &amp;iexcl;Cu&amp;aacute;nta t&amp;eacute;trica pesadez, torpeza, humedad y modorra, cu&amp;aacute;nta cerveza hay en la inteligencia alemana! &amp;iquest;C&amp;oacute;mo es posible que j&amp;oacute;venes que consagran su vida a los fines m&amp;aacute;s espirituales no sientan el instinto primordial de la espiritualidad, el instinto de conservaci&amp;oacute;n del esp&amp;iacute;ritu y beban cerveza?... El alcoholismo de la juventud erudita tal vez no ponga en tela de juicio su erudici&amp;oacute;n, que sin esp&amp;iacute;ritu se puede hasta ser un gran erudito, pero en cualquier otro plano de cosas es un problema. &amp;iexcl;D&amp;oacute;nde no se comprueba esa suave degeneraci&amp;oacute;n que la cerveza determina en el esp&amp;iacute;ritu! En cierta ocasi&amp;oacute;n, en un caso que casi adquiri&amp;oacute; celebridad, denunci&amp;eacute; tal degeneraci&amp;oacute;n: la degeneraci&amp;oacute;n de nuestro librepensador alem&amp;aacute;n n&amp;uacute;mero uno, del listo David Strauss, autor de un evangelio de cervecer&amp;iacute;a y &amp;ldquo;nuevo credo&amp;rdquo;... No en balde hab&amp;iacute;a rendido pleites&amp;iacute;a en verso a la &amp;ldquo;encantadora morocha&amp;rdquo;, jur&amp;aacute;ndole lealtad hasta la muerte... Cr&amp;iacute;tica del modernismo. Todo el mundo conviene en que nuestras instituciones ya no sirven para nada. Pero la culpa no la tienen ellas, sino nosotros. Tras haber perdido todos los instintos de los que surgen las instituciones, perdemos las instituciones porque ya no servimos para ellas. Siempre el modernismo ha sido la forma de decadencia del poder de organizaci&amp;oacute;n; ya en Humana, demasiado humano I, 349, he definido la democracia moderna, junto con sus cosas a medio hacer, como el &amp;ldquo;Reich alem&amp;aacute;n&amp;rdquo;, como forma de decadencia del Estado. Para que haya instituciones debe haber un tipo de voluntad distinto, imperativo, antiliberal hasta el summum: la voluntad de tradici&amp;oacute;n, de autoridad de responsabilidad ante centurias por venir, de solidaridad de cadenas de generaciones hacia adelante y hacia atr&amp;aacute;s in infinitum. Si existe tal voluntad, se establece algo como el Imperio Romano o como Rusia, la &amp;uacute;nica potencia que hoy tiene duraci&amp;oacute;n, que puede esperar, que puede a&amp;uacute;n dar promesas; Rusia, la ant&amp;iacute;tesis de la miserable fragmentaci&amp;oacute;n y nerviosidad de Europa, que han hecho crisis con la fundaci&amp;oacute;n del Reich alem&amp;aacute;n... Todo el Occidente ha perdido esos instintos de los que surgen las instituciones, de los que surge el porvenir: no hay acaso nada tan re&amp;ntilde;ido con su &amp;ldquo;esp&amp;iacute;ritu moderno&amp;rdquo;. Se vive para el hoy, muy de prisa; se vive de una manera muy irresponsable: precisamente a esto se le llama &amp;ldquo;libertad&amp;rdquo;. Lo que convierte en instituciones las instituciones es despreciado, odiado, repudiado; en cuanto se pronuncia la palabra &amp;ldquo;autoridad&amp;rdquo; se cree correr peligro de caer en una nueva esclavitud. A tal extremo llega la decadencia en el instinto valorativo de nuestros pol&amp;iacute;ticos, de nuestros partidos pol&amp;iacute;ticos: prefieren instintivamente lo que desintegra, lo que acelera el proceso... Testimonio de ello es el matrimonio moderno. &amp;Eacute;ste claramente ha perdido su buen sentido; mas esto no constituye una objeci&amp;oacute;n contra el matrimonio, sino contra el modernismo. Radicaba el buen sentido del matrimonio en la responsabilidad jur&amp;iacute;dica exclusiva del hombre, la que aseguraba equilibrio al matrimonio, el cual hoy cojea de ambas piernas. Radicaba el buen sentido del matrimonio en su indisolubilidad fundamental, la que le confer&amp;iacute;a un acento que sab&amp;iacute;a hacerse o&amp;iacute;r frente a la contingencia de sentimiento, pasi&amp;oacute;n y momento. Radicaba asimismo en la responsabilidad de las familias por la selecci&amp;oacute;n de los c&amp;oacute;nyuges. Con la creciente indulgencia en favor del casamiento por amor se ha eliminado de hecho el fundamento del matrimonio, aquello que hace de &amp;eacute;l una instituci&amp;oacute;n. No se funda jam&amp;aacute;s una instituci&amp;oacute;n sobre una idea; no se funda el matrimonio, como queda dicho, sobre el &amp;ldquo;amor&amp;rdquo;, sino sobre el instinto sexual, el instinto de propiedad (mujer e hijo como .propiedad), el instinto de dominaci&amp;oacute;n, que constantemente organiza el se&amp;ntilde;or&amp;iacute;o m&amp;aacute;s peque&amp;ntilde;o, la familia, y necesita de hijos y herederos para mantener tambi&amp;eacute;n fisiol&amp;oacute;gicamente un grado logrado de poder, influencia y riqueza; para preparar largas tareas, solidaridad instintiva a trav&amp;eacute;s de centurias. El matrimonio como instituci&amp;oacute;n implica ya la afirmaci&amp;oacute;n de la forma de organizaci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s grande, m&amp;aacute;s perdurable; si la sociedad misma no puede dar garant&amp;iacute;as, como un todo, hasta las generaciones m&amp;aacute;s remotas, el matrimonio no tiene sentido. El matrimonio moderno ha perdida su sentido; en consecuencia, debe procederse a abolirlo. &amp;ldquo;Libertad a que yo no aspiro...&amp;rdquo; En tiempos como los actuales, estar librado a los instintos es una fatalidad m&amp;aacute;s. Estos instintos se contradicen, se obstruyen y se destruyen unos a otros; yo defino lo moderno como la contradicci&amp;oacute;n fisiol&amp;oacute;gica consigo mismo. La raz&amp;oacute;n, la educaci&amp;oacute;n, exigir&amp;iacute;a que bajo una presi&amp;oacute;n f&amp;eacute;rrea se paralizara, por lo menos, uno de estos sistemas de instintos para permitir a otro expandirse, adquirir fuerza y llegar a prevalecer. Hoy d&amp;iacute;a debiera hacerse posible al individuo pod&amp;aacute;ndolo: posible quiere decir &amp;iacute;ntegro... Sin embargo, suele hacerse justamente lo contrario: los que con m&amp;aacute;s vehemencia reivindican la independencia, el desarrollo libre de trabas, el laisser aller, son precisamente los que m&amp;aacute;s tienen de rienda y freno, lo mismo in politicis que en arte. Mas se trata de un s&amp;iacute;ntoma de la decadencia; nuestra noci&amp;oacute;n moderna de la &amp;ldquo;libertad&amp;rdquo; es una prueba m&amp;aacute;s de la degeneraci&amp;oacute;n de los instintos. Donde hace falta la fe. Nada hay tan raro entre moralistas y santos como la probidad; tal vez afirmen lo contrario y es posible que hasta lo crean. Pues cuando creer es m&amp;aacute;s &amp;uacute;til, eficaz y convincente que fingir de modo consciente, el fingimiento, por instinto, no tarda en tornarse inocencia: tesis capital para la comprensi&amp;oacute;n de los grandes santos. Tambi&amp;eacute;n en el caso de los fil&amp;oacute;sofos, tipo diferente de santos; es un &amp;ldquo;gaje del oficio&amp;rdquo; eso de admitir solamente determinadas verdades, esto es, aquellas en base a las cuales su oficio cuenta con la sanci&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica; en el lenguaje de Kant: verdades de la raz&amp;oacute;n pr&amp;aacute;ctica. Saben lo que deben demostrar; en esto son gente pr&amp;aacute;ctica; el acuerdo sobre &amp;ldquo;las verdades&amp;rdquo; es el signo por el cual se reconocen. &amp;ldquo;No mentir&amp;aacute;s&amp;rdquo; significa, en definitiva: cuidado, se&amp;ntilde;or fil&amp;oacute;sofo, con decir la verdad... Goethe no fue un acontecimiento alem&amp;aacute;n, sino un acontecimiento europeo: una grandiosa tentativa de superar al siglo XVIII por el retorno a la Naturaleza, por la elevaci&amp;oacute;n hacia la naturalidad del Renacimiento, una especie de autosuperaci&amp;oacute;n de parte de este siglo. Llev&amp;oacute; en s&amp;iacute; los instintos m&amp;aacute;s fuertes del mismo la sensibilidad emocionada, la idolatr&amp;iacute;a de la Naturaleza, lo antihist&amp;oacute;rico, lo idealista, lo antirrealista y revolucionario (lo &amp;uacute;ltimo no es m&amp;aacute;s que una forma de lo antirrealista). Se vali&amp;oacute; de la historia, las ciencias naturales, la antig&amp;uuml;edad y tambi&amp;eacute;n de Spinoza, sobre todo de la actividad pr&amp;aacute;ctica; se cerc&amp;oacute; con horizontes cerrados; no se deslig&amp;oacute; de la vida, sino que se situ&amp;oacute; dentro de ella; no se arredr&amp;oacute; y carg&amp;oacute; con todo lo que pod&amp;iacute;a, coloc&amp;oacute; por encima de s&amp;iacute; todo lo que pod&amp;iacute;a, absorbi&amp;oacute; todo lo que pod&amp;iacute;a. Aspir&amp;oacute; a la totalidad; combati&amp;oacute; la separaci&amp;oacute;n de la raz&amp;oacute;n, la sensualidad, el sentimiento y la voluntad (predicada con la m&amp;aacute;s repelente escol&amp;aacute;stica por Kant, el ant&amp;iacute;poda de Goethe) ; a fuerza de disciplina hizo de s&amp;iacute; un todo; se plasm&amp;oacute; a s&amp;iacute; mismo... En plena &amp;eacute;poca de corrientes antirrealistas, Goethe fue un realista convencido dec&amp;iacute;a s&amp;iacute; a todo lo que en este punto acusaba afinidad con &amp;eacute;l; su experiencia m&amp;aacute;s grande fue ese ens realissimum de nombre Napole&amp;oacute;n. Concibi&amp;oacute; Goethe a un hombre fuerte, muy culto, diestro en todas las actividades f&amp;iacute;sicas, due&amp;ntilde;o de s&amp;iacute; mismo, reverente ante s&amp;iacute; mismo, que tiene derecho a permitirse todo el volumen y riqueza de la naturalidad; que es lo suficientemente fuerte para disfrutar de libertad semejante; al hombre de la tolerancia, no por debilidad, sino por fuerza, porque sabe sacar provecho aun de aquello que significar&amp;iacute;a la ruina del hombre com&amp;uacute;n; al hombre para el que ya no hay nada prohibido, como no sea la debilidad, se llame vicio o virtud... Tal esp&amp;iacute;ritu libertado se sit&amp;uacute;a dentro de los cosmos con un fatalismo sereno y confiado, pose&amp;iacute;do por la idea de que s&amp;oacute;lo lo particular es ruin y malo y que en el Todo se redimen y Afirman todas las cosas; ya no niega... Mas tal fe es la m&amp;aacute;s elevada) que pueda concebirse; la he bautizado con el nombre de Dionisos. Pudiera decirse que en cierto sentido el siglo XIX tambi&amp;eacute;n ha aspirado a todo aquello a que aspir&amp;oacute; Goethe como persona: a la universalidad en la comprensi&amp;oacute;n, en la afirmaci&amp;oacute;n; al estar abierto a todas las cosas; a un realismo audaz, y al respeto reverente por todo lo existente. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo el resultado total no es, a pesar de ello, un Goethe, sino el caos, la lamentaci&amp;oacute;n nihilista, un desconcierto extremo, un instinto del cansancio que en la pr&amp;aacute;ctica impulsa constantemente a retornar al siglo XVIII (por ejemplo, como romanticismo sensiblero, como altruismo e hipersentimentalismo, como afeminaci&amp;oacute;n en el gusto, como socialismo en la pol&amp;iacute;tica). &amp;iquest;No es el siglo xix, sobre todo en sus postrimer&amp;iacute;as, mero siglo xviii robustecido, vulgarizado; esto es, un siglo de d&amp;eacute;cadence? &amp;iquest;De modo que Goethe ser&amp;iacute;a para Alemania y para Europa apenas un incidente, un hermoso en vano? Pero a los grandes hombres se los entiende mal si se los enfoca bajo el &amp;aacute;ngulo mezquino de la utilidad p&amp;uacute;blica. Que no se sepa sacar provecho de ellos acaso sea propiedad esencial de la grandeza... Goethe es el &amp;uacute;ltimo alem&amp;aacute;n que me inspira veneraci&amp;oacute;n; &amp;eacute;l hubiera sentido tres cosas que yo siento; tambi&amp;eacute;n estamos de acuerdo sobre la &amp;ldquo;Cruz&amp;rdquo;... Se me pregunta por qu&amp;eacute; escribo en alem&amp;aacute;n, toda vez que en ninguna parte me leen tan mal como en mi patria. Pero &amp;iquest;qui&amp;eacute;n sabe, en definitiva, si yo deseo ser le&amp;iacute;do hoy d&amp;iacute;a? Crear cosas en las que el tiempo trate de hincar el diente; aspirar en la forma, en la sustancia, a una peque&amp;ntilde;a inmortalidad, nunca he sido bastante modesto para exigirme menos. El aforismo y la senten-cia (yo soy el primer alem&amp;aacute;n que es maestro en este dominio) son las formas de la &amp;ldquo;eternidad&amp;rdquo;; ambiciono decir en diez frases lo que otro cualquiera dice en un libro, lo que otro cualquiera no dice en un libro... Para terminar, quiero decir algunas palabras sobre ese mundo al que he buscado accesos y al que he encontrado tal vez un acceso nuevo: el mundo antiguo. Tambi&amp;eacute;n aqu&amp;iacute; mi gusto, que es acaso lo contrario de un gusto transigente, est&amp;aacute; lejos de decir s&amp;iacute; abiertamente; en un plan general, no le agrada decir s&amp;iacute;, le agrada m&amp;aacute;s decir no, de preferencia no dice nada... Reza esto para culturas enteras, para los libros antiguos que cuentan en mi vida y los m&amp;aacute;s famosos no figuran entre ellos. Mi sentido del estilo, del epigrama como estilo, se despert&amp;oacute; casi instant&amp;aacute;neamente al contacto con Salustio. No he olvidado el estupor de mi venerado maestro Corssen al tener que dar al peor alumno de su clase de lat&amp;iacute;n la mejor nota; llegu&amp;eacute; de golpe a la meta. Prieto, severo, con la m&amp;aacute;xima cantidad de sustancia en el fondo y una fr&amp;iacute;a malicia hacia la &amp;ldquo;palabra sonora&amp;rdquo;, tambi&amp;eacute;n hacia el &amp;ldquo;sentimiento sublime&amp;rdquo;; en esto me adivin&amp;eacute; a m&amp;iacute; mismo. Se reconocer&amp;aacute; en mis escritos, hasta en el Zaratustra, una ambici&amp;oacute;n muy seria de estilo romano, del &amp;ldquo;aereperennius&amp;rdquo; en el estilo. Lo mismo me pas&amp;oacute; al primer contacto con Horacio. Hasta el d&amp;iacute;a presente ning&amp;uacute;n poeta me ha deparado ese arrobo art&amp;iacute;stico que me brindaron las odas horacianas. Lenguas hay en que no puede ni siquiera aspirarse a lo que aqu&amp;iacute; est&amp;aacute; alcanzado. Este mosaico de palabras, donde cada palabra, como sonido, lugar y concepto, se desborda irradiando hacia la derecha y la izquierda y por sobre el todo su fuerza; este minimum en volumen y n&amp;uacute;mero de los signos; este maximum en energ&amp;iacute;a de los signos as&amp;iacute; logrado-todo esto es romano y, si se quiere darme cr&amp;eacute;dito, aristocr&amp;aacute;tica por excelencia. Frente a esto, toda la dem&amp;aacute;s poes&amp;iacute;a aparece como algo demasiado popular-como mera locuacidad l&amp;iacute;rica...&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Estar encantado de conocerse. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Tercera fase: El capitalista retorna al mercado como vendedor, sus mercanc&amp;iacute;as se convierten en dinero; recorren el acto de circulaci&amp;oacute;n M &amp;ndash; D. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net&quot;&gt;Barcelona putas&lt;/a&gt; Si no se le puede reprochar a A. Smith el que en este an&amp;aacute;lisis no vaya m&amp;aacute;s all&amp;aacute; que todos los autores posteriores a &amp;eacute;l (a pesar de que en los fisi&amp;oacute;cratas se mostraba ya un atisbo de soluci&amp;oacute;n acertada), en cambio, vemos c&amp;oacute;mo se deja arrastrar a un caos, principalmente porque su concepci&amp;oacute;n &amp;ldquo;esot&amp;eacute;rica&amp;rdquo; del valor de la mercanc&amp;iacute;a se entrecruza constantemente con la concepci&amp;oacute;n exot&amp;eacute;rica, que en general, es la que predomina en &amp;eacute;l, si bien su instinto cient&amp;iacute;fico hace que el punto de vista esot&amp;eacute;rico se trasluzca de vez en cuando. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.es&quot;&gt;BCN putas&lt;/a&gt; se interrumpe en P, donde las mercanc&amp;iacute;as T y Mp, compradas en el mercado, se consumen como los elementos materiales y el valor del capital productivo; el producto de este consumo es una nueva mercanc&amp;iacute;a, M&amp;acute;, transformada en cuanto a materia y en cuanto a valor. El proceso de circulaci&amp;oacute;n interrumpido, D&amp;ndash;M, necesita ser complementado por el proceso M&amp;ndash;D. Pero, como exponente de esta segunda y definitiva fase de la circulaci&amp;oacute;n, aparece M&amp;#39;, una mercanc&amp;iacute;a diferente en cuanto a la materia y en cuanto a valor de la primera, M. Por tanto, la serie de la circulaci&amp;oacute;n puede representarse as&amp;iacute;: 1) D&amp;ndash;M1; 2) M&amp;#39;2&amp;ndash;D&amp;#39;, donde, en la segunda fase, la primera mercanc&amp;iacute;a, M&amp;#39;1, es sustituida por otra, M&amp;#39;2, de valor superior y de forma &amp;uacute;til distinta durante la interrupci&amp;oacute;n determinada por la funci&amp;oacute;n de P, o sea, la producci&amp;oacute;n de M&amp;#39; con los elementos de M, modalidades del capital productivo P. En cambio, la primera forma en que se nos manifestaba el capital (libro I, cap. IV, 1, pp. 110 118), D&amp;ndash;M&amp;ndash;D&amp;#39; (descompuesta as&amp;iacute;: 1) D&amp;ndash;M1; 2) M1&amp;ndash;D&amp;#39;), nos presenta dos veces la misma mercanc&amp;iacute;a. Es, ambas veces, la misma mercanc&amp;iacute;a, en la que se convierte el dinero en la primera fase y que en la segunda fase vuelve a convertirse en una cantidad mayor de dinero. A pesar de esta diferencia esencial, ambas circulaciones tienen de com&amp;uacute;n el que en su primera fase el dinero se convierte en mercanc&amp;iacute;a y en la segunda fase la mercanc&amp;iacute;a en dinero, con lo cual el dinero invertido en la primera fase revierte, por tanto, en la segunda. De una parte, tienen de com&amp;uacute;n esta reversi&amp;oacute;n del dinero a su punto de partida; de otra parte, las identifica tambi&amp;eacute;n el excedente de dinero que revierte sobre el dinero anticipado. En este sentido, la f&amp;oacute;rmula D&amp;ndash;M... M&amp;#39;&amp;ndash;D&amp;#39; se contiene tambi&amp;eacute;n en la f&amp;oacute;rmula general D&amp;ndash;M&amp;ndash;D&amp;#39;. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.com.es&quot;&gt;Chicas&lt;/a&gt; Por ahora, no interesa para nada saber hasta qu&amp;eacute; punto la aplicaci&amp;oacute;n del trabajo excedente arroje, en diversas ramas industriales, un suplemento de valor en forma de medios de producci&amp;oacute;n. Lo que interesa es que la parte del dinero invertida en medios de producci&amp;oacute;n &amp;ndash;los medios de producci&amp;oacute;n comprados, en la f&amp;oacute;rmula D &amp;ndash; Mp&amp;ndash; sea, bajo cualesquiera circunstancias, suficiente; es decir est&amp;eacute; bien calculada de antemano, se movilice en la proporci&amp;oacute;n adecuada. Dicho de otro modo, la masa de los medios de producci&amp;oacute;n debe bastar para absorber la masa de trabajo, para que &amp;eacute;sta pueda transformarla en producto. S&amp;iacute; no contase con medios de producci&amp;oacute;n suficientes el comprador, no tendr&amp;iacute;a a qu&amp;eacute; dedicar el trabajo excedente de que dispone; su derecho a disponer de este trabajo no le servir&amp;aacute; de nada. Y, por el contrario, si existiesen m&amp;aacute;s medios de producci&amp;oacute;n que trabajo disponible, el trabajo no los absorber&amp;iacute;a y, por tanto, no se transformar&amp;iacute;an en producto. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbarcelona.com&quot;&gt;Scorts en Barcelona&lt;/a&gt; o, empleando la forma general, D &amp;ndash; M, suma de compras de mercanc&amp;iacute;as es, al mismo tiempo, como fase del proceso c&amp;iacute;clico independiente del capital, la transformaci&amp;oacute;n del valor del capital de su forma&amp;ndash;dinero en su forma productiva o, m&amp;aacute;s concisamente, la conversi&amp;oacute;n del capital&amp;ndash;dinero en capital productivo. Por consiguiente, en la fase del ciclo que ahora estamos examinando, el dinero aparece como primer exponente del valor del capital y, por tanto, el capital&amp;ndash;dinero como la forma en que el capital se desembolsa. &lt;a href=&quot;http://www.girlsmadrid.com&quot;&gt;Girls madrid&lt;/a&gt; Los progresos de la fisiolog&amp;iacute;a desde Haller han puesto fuera de duda que se hallan bajo la direcci&amp;oacute;n del sistema nervioso no s&amp;oacute;lo las acciones extr&amp;iacute;nsecas acompa&amp;ntilde;adas de conciencia (funciones animales), sino tambi&amp;eacute;n los procesos vitales enteramente inconscientes (funciones vitales y naturales), estribando la diferencia en el respecto de la conciencia, no m&amp;aacute;s que en que las primeras se gu&amp;iacute;an por nervios que salen del cerebro, y las segundas por nervios que no comunican directamente con aquel centro capital del sistema nervioso, centro enderezado hacia fuera sobre todo, sino que se comunican con peque&amp;ntilde;os centros subordinados, los nodos de nervios, ganglios y sus tejidos, que est&amp;aacute;n cual gobernadores de las diferentes provincias del sistema nervioso, dirigiendo los procesos internos por internas excitantes, as&amp;iacute; como el cerebro dirige las acciones externas gui&amp;aacute;ndose de motivos externos; ganglios que reciben impresiones del interior y reaccionan a medida de ellas, as&amp;iacute; como el cerebro recibe representaciones y conforme a ellas se decide, limit&amp;aacute;ndose, por lo dem&amp;aacute;s, cada uno de aqu&amp;eacute;llos a un estrecho c&amp;iacute;rculo de acci&amp;oacute;n. En esto descansa la vita propria de cada sistema, respecto a la cual dec&amp;iacute;a ya Van Helmont que cada &amp;oacute;rgano tiene su yo propio. De aqu&amp;iacute; se explica tambi&amp;eacute;n la vida persistente, en las partes seccionadas, en insectos, reptiles y otros animales inferiores, cuyo cerebro no predomina sobre los ganglios de cada parte, e igualmente se explica el que diversos reptiles vivan semanas y hasta meses despu&amp;eacute;s de hab&amp;eacute;rseles quitado el cerebro. Sabemos tambi&amp;eacute;n por la m&amp;aacute;s segura e experiencia que en las acciones guiadas por el centro capital del sistema nervioso y acompa&amp;ntilde;adas de conciencia, el agente propiamente dicho es la voluntad, conocida por nosotros en la m&amp;aacute;s inmediata conciencia y muy de otro modo que el mundo exterior; y no podemos, por lo tanto, menos que admitir que son igualmente manifestaciones de la voluntad las acciones que brotando lo mismo de aquel sistema nervioso, est&amp;aacute;n bajo la direcci&amp;oacute;n de sus centros subordinados, acciones que mantienen en duradera marcha el proceso vital, si bien nos es completamente desconocida la causa de que no vayan acompa&amp;ntilde;adas, como las otras, de conciencia; y sabemos que la conciencia tiene su asiento en el cerebro, confin&amp;aacute;ndose, en consecuencia, a aquellas partes cuyos nervios van al cerebro y cesando en ellas si dichos nervios son cortados. As&amp;iacute; es como se explica por completo la diferencia entre lo consciente y lo inconsciente, y con ello lo que media entre lo voluntario y lo involuntario en los movimientos del cuerpo, sin que quede raz&amp;oacute;n alguna para suponer los diversos or&amp;iacute;genes del movimiento, puesto que principia praeter necessitatem non sunt multiplicanda. Es todo esto tan luminoso, que mirando la cosa libre de prejuicios, desde este punto de vista aparece casi cual un absurdo el querer hacer del cuerpo el criado de dos se&amp;ntilde;ores, en cuanto se haga derivar sus acciones de dos fuentes fundamentalmente diversas, atribuyendo a la voluntad los movimientos de los brazos y piernas, de los ojos, de los labios, de la garganta, lengua y pulmones, de los m&amp;uacute;sculos, de la cara y del vientre, y por el contrario los del coraz&amp;oacute;n, las arterias, los perist&amp;aacute;lticos de los intestinos, los de succi&amp;oacute;n de las vellosidades intestinales y de las gl&amp;aacute;ndulas y todos los que sirven a las secreciones se hagan derivar de un muy otro principio, desconocido para nosotros y siempre oculto, al que se le designa con nombres tales como vitalidad, arqueo spiritus animalis, fuerza vital, impulso formador..., nombres que dicen tanto como X. En las secreciones, muy en especial, no cabe desconocer una cierta elecci&amp;oacute;n de lo que a cada una conviene, y, en consecuencia, albedr&amp;iacute;o del &amp;oacute;rgano que lo cumple, elecci&amp;oacute;n que ha de apoyarse en una cierta oscura sensaci&amp;oacute;n, mediante la cual cada &amp;oacute;rgano segregador saca de la misma sangre la secreci&amp;oacute;n que le cuadra y no otra. As&amp;iacute; sucede que de la sangre circulante el h&amp;iacute;gado no chupa m&amp;aacute;s que bilis, dejando lo dem&amp;aacute;s de aqu&amp;eacute;lla; las gl&amp;aacute;ndulas salivales y el p&amp;aacute;ncreas s&amp;oacute;lo saliva; los ri&amp;ntilde;ones, s&amp;oacute;lo orina; los test&amp;iacute;culos, esperma tan s&amp;oacute;lo, etc. Pu&amp;eacute;dese, pues, comparar a los &amp;oacute;rganos secretores con diferentes ganados que pastan en la misma pradera sin coger uno de ellos m&amp;aacute;s que la hierba acomodada a su apetito. &lt;a href=&quot;http://www.girlsvalencia.com&quot;&gt;valencia Girls&lt;/a&gt; La afirmaci&amp;oacute;n de que los capitalistas pueden aumentar los precios de los art&amp;iacute;culos de lujo porque disminuye la demanda de esta clase de mercanc&amp;iacute;as (al disminuir la demanda de los capitalistas, cuyos medios de compra para estos fines han quedado reducidos), representar&amp;iacute;a una original&amp;iacute;sima aplicaci&amp;oacute;n de la ley de la oferta y la demanda. A menos que se opere un desplazamiento de los compradores de estos art&amp;iacute;culos viniendo los obreros a llenar los vac&amp;iacute;os que dejan los capitalistas &amp;ndash;y en la medida en que este desplazamiento se produce, la demanda de los obreros no influye en el alza de precios de los art&amp;iacute;culos de primera necesidad, pues la parte del aumento de salarios que los obreros destinan a comprar art&amp;iacute;culos de lujo no pueden emplearla al mismo tiempo en adquirir art&amp;iacute;culos de primera necesidad&amp;ndash;, los precios de los art&amp;iacute;culos de lujo descienden por la raz&amp;oacute;n contraria, por la disminuci&amp;oacute;n de la demanda. Esto hace que una parte del capital se retire de su producci&amp;oacute;n hasta que su oferta se reduzca en la medida que corresponde a su distinto papel en el proceso social de producci&amp;oacute;n. Al reducirse la producci&amp;oacute;n, estos art&amp;iacute;culos recobran, siempre y cuando que su valor permanezca intacto, sus precios normales. Mientras dure esta contracci&amp;oacute;n o este proceso de compensaci&amp;oacute;n, afluir&amp;aacute; constantemente, si los precios de los medios de subsistencia suben, a la producci&amp;oacute;n de &amp;eacute;stos la misma masa de capital que se retira de la otra rama de producci&amp;oacute;n, hasta el momento en que el mercado se sature. Al llegar ese momento, se restablecer&amp;aacute; el equilibrio y el final de todo este proceso ser&amp;aacute; que el capital de la sociedad, incluido por tanto el capital&amp;ndash;dinero, se distribuir&amp;aacute; en diferente proporci&amp;oacute;n entre la producci&amp;oacute;n de art&amp;iacute;culos de primera necesidad y la de art&amp;iacute;culos de lujo. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/escort_independiente_madrid.htm&quot;&gt;Escort Madrid&lt;/a&gt; Esto es lo que provisionalmente hay que decir, con brevedad y a grandes rasgos, sobre la conexi&amp;oacute;n de los conceptos &amp;laquo;cul&amp;shy;pa&amp;raquo;, &amp;laquo;deber&amp;raquo;, con presupuestos religiosos: de prop&amp;oacute;sito he dejado de lado hasta ahora la aut&amp;eacute;ntica moralizaci&amp;oacute;n de ta&amp;shy;les conceptos (el repliegue de los mismos a la conciencia, o, m&amp;aacute;s precisamente, el entrelazamiento de la mala conciencia con el concepto de Dios), e incluso he hablado, al final del n&amp;uacute;mero anterior, como si no existiese en absoluto tal mora&amp;shy;lizaci&amp;oacute;n, y, por tanto, como si estos conceptos tuvieran que quedar necesariamente eliminados ahora que ha desapare&amp;shy;cido su presupuesto, la fe en nuestro &amp;laquo;acreedor&amp;raquo;, en Dios. La realidad difiere de esto de una manera terrible. Con la mo&amp;shy;ralizaci&amp;oacute;n de los conceptos de culpa y de deber, con su re&amp;shy;pliegue a la mala conciencia, se ha hecho en verdad el ensa&amp;shy;yo de invertir la direcci&amp;oacute;n del desarrollo que acabamos de describir o, al menos, de detener su movimiento: ahora debe cerrarse de un modo pesimista, de una vez por todas, justo la perspectiva de un rescate definitivo, ahora la mira&amp;shy;da debe estrellarse, rebotar contra una f&amp;eacute;rrea imposibili&amp;shy;dad, ahora aquellos conceptos &amp;laquo;culpa&amp;raquo; y &amp;laquo;deber&amp;raquo; deben vol&amp;shy;verse hacia atr&amp;aacute;s, &amp;ndash;&amp;ndash; &amp;iquest;contra qui&amp;eacute;n, pues? No se puede dudar: por lo pronto, contra el &amp;laquo;deudor&amp;raquo;, en el que a partir de aho&amp;shy;ra la mala conciencia de tal modo se asienta, corroe, se ex&amp;shy;tiende y crece como un p&amp;oacute;lipo a todo lo ancho y a todo lo profundo, que junto con la inextinguibilidad de la culpa se acaba por concebir tambi&amp;eacute;n la inextinguibilidad de la expia&amp;shy;ci&amp;oacute;n, el pensamiento de su impagabilidad (de la &amp;laquo;pena eter&amp;shy;na&amp;raquo;)&amp;ndash;&amp;ndash;; pero, al final, se vuelve incluso contra el &amp;laquo;acreedor&amp;raquo;, ya se piense aqu&amp;iacute; en la causa prima del hombre, en el co&amp;shy;mienzo del g&amp;eacute;nero humano, en el progenitor de &amp;eacute;ste, al que ahora se maldice (&amp;laquo;Ad&amp;aacute;n&amp;raquo;, &amp;laquo;pecado original&amp;raquo;, &amp;laquo;falta de li&amp;shy;bertad de la voluntad&amp;raquo;), o en la naturaleza, de cuyo seno surge el hombre y en la que ahora se sit&amp;uacute;a el principio malo (&amp;laquo;diabolizaci&amp;oacute;n de la naturaleza&amp;raquo;), o en la existencia en ge&amp;shy;neral, que queda como no&amp;ndash;&amp;ndash;valiosa en s&amp;iacute; (alejamiento nihilis&amp;shy;ta de la existencia, deseo de la nada o deseo de su &amp;laquo;opuesto&amp;raquo;, de ser&amp;ndash;&amp;ndash;otro, budismo y similares)&amp;ndash;&amp;ndash;, hasta que de pronto nos encontramos frente al parad&amp;oacute;jico y espantoso recurso en el que la martirizada humanidad encontr&amp;oacute; un moment&amp;aacute;neo alivio, frente a aquel golpe de genio del cristianismo: Dios mismo sacrific&amp;aacute;ndose por la culpa del hombre, Dios mismo pag&amp;aacute;ndose a s&amp;iacute; mismo, Dios como el que puede redimir al hombre de aquello que para este mismo se ha vuelto irredi&amp;shy;mible &amp;ndash;&amp;ndash;el acreedor sacrific&amp;aacute;ndose por su deudor, por amor (&amp;iquest;qui&amp;eacute;n lo creer&amp;iacute;a&amp;ndash;&amp;ndash;?), &amp;iexcl;por amor a su deudor!... &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/espana/castellon.htm&quot;&gt;Chicas de compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a en Castell&amp;oacute;n&lt;/a&gt; En la medida en que cada uno de estos ciclos se considera como forma especial del movimiento que recorren diversos capitales industriales individuales, esta diferencia s&amp;oacute;lo existe, en efecto, como algo puramente individual. Pero, en realidad, todo capital industrial individual aparece bajo las tres formas al mismo tiempo. Los tres ciclos, las formas de reproducci&amp;oacute;n de las tres modalidades del capital, se desarrollan continuamente de un modo paralelo. Una parte del valor&amp;ndash;capital que ahora funciona, por ejemplo, como capital&amp;ndash;mercanc&amp;iacute;as se convierte en capital&amp;ndash;dinero, pero al mismo tiempo que esto ocurre, otra parte sale del proceso de producci&amp;oacute;n y entra en la circulaci&amp;oacute;n como nuevo capital&amp;ndash;mercanc&amp;iacute;as. De este modo, se describe constantemente la forma c&amp;iacute;clica M&amp;#39;... M&amp;#39;; y lo mismo ocurre con las otras dos formas. La reproducci&amp;oacute;n del capital en cada una de sus formas y en cada una de sus fases presenta la misma continuidad que la metamorfosis de estas formas y el curso sucesivo a trav&amp;eacute;s de las tres fases. Por tanto, aqu&amp;iacute; el ciclo en su conjunto constituye una unidad real de sus tres formas. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/masajes_barcelona.htm&quot;&gt;masajes relax barcelona&lt;/a&gt; En la agricultura se dan ambas cosas unidas. la mayor duraci&amp;oacute;n del per&amp;iacute;odo de trabajo y la gran diferencia entre el tiempo de tra&amp;shy;bajo y el tiempo de producci&amp;oacute;n. Hodgskin observa acertadamente a este prop&amp;oacute;sito: &amp;ldquo;La diferencia en cuanto al tiempo [aunque &amp;eacute;l no distingue aqu&amp;iacute; entre tiempo de trabajo y tiempo de producci&amp;oacute;n] necesario para obtener los productos de la agricultura y el que se necesita en otras ramas de trabajo, constituye la causa principal de la gran inferioridad de los agricultores. Estos no pueden llevar sus mercanc&amp;iacute;as al mercado antes de un a&amp;ntilde;o. Durante todo este tiempo, necesitan del cr&amp;eacute;dito del zapatero, del sastre, del herrero, del constructor de carros y de los dem&amp;aacute;s productores cuyos productos nece&amp;shy;sitan y que los terminan en unos cuantos d&amp;iacute;as o en unas cuantas semanas. Debido a esta circunstancia natural y al incremento m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pido de la riqueza en las otras ramas de trabajo, los terratenientes, a pesar de monopolizar la tierra de todo el reino y de haberse apropiado adem&amp;aacute;s el monopolio de la legislaci&amp;oacute;n, son incapaces de salvarse y salvar a sus servidores, los arrendatarios, del destino de ser las gentes menos independientes del pa&amp;iacute;s.&amp;rdquo; (Thomas Hodgskin. Popular Political Economy, Londres, 1827, p. 147, nota.) &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/prostitutas_barcelona.htm&quot;&gt;barcelona prostitutas&lt;/a&gt; El car&amp;aacute;cter capitalista del sistema fisiocr&amp;aacute;tico suscit&amp;oacute; ya durante su per&amp;iacute;odo de esplendor la oposici&amp;oacute;n de hombres como Linguet y Mably, por una parte, y, por otra, de los defensores de la peque&amp;ntilde;a propiedad libre del suelo. &lt;a href=&quot;http://www.bellezacordobesa.com&quot;&gt;bellezacordobesa.com&lt;/a&gt; D &amp;ndash; T es la fase caracter&amp;iacute;stica de la conversi&amp;oacute;n del capital&amp;ndash;dinero en capital productivo, ya que constituye la condici&amp;oacute;n esencial para que el capital desembolsado en forma de dinero se convierta realmente en capital, en valor creador de plusval&amp;iacute;a. D &amp;ndash; Mp no tiene m&amp;aacute;s finalidad que facilitar la realizaci&amp;oacute;n de la masa de trabajo comprada por medio de D &amp;ndash; T. Por tanto, desde este punto de vista, la f&amp;oacute;rmula D &amp;ndash; T fue expuesta en el libro I, secci&amp;oacute;n II: transformaci&amp;oacute;n del dinero en capital. [pp. 103&amp;ndash;129]. Aqu&amp;iacute;, debemos examinar el problema desde otro punto de vista, refiri&amp;eacute;ndonos especialmente al capital&amp;ndash;dinero como forma de manifestarse el capital. &lt;a href=&quot;http://www.deliciasbcn.com&quot;&gt;http://www.deliciasbcn.com&lt;/a&gt;&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Poner las cosas en su sitio. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Como resultado del funcionamiento del capital productivo adicional, se pone en circulaci&amp;oacute;n, a modo de producto suyo, una masa adicional de mercanc&amp;iacute;as. Con esta masa adicional de mercanc&amp;iacute;as se lanza a la circulaci&amp;oacute;n, al mismo tiempo, una parte del dinero adici&amp;oacute;n necesario para a su realizaci&amp;oacute;n, siempre y cuando, concretamente, que el valor de esta masa de mercanc&amp;iacute;as sea igual al valor del capital productivo consumido para producirla. Esta masa adicional de dinero se desembolsa precisamente como un capital&amp;ndash;dinero adicional y refluye, por tanto, a manos del capitalista mediante la rotaci&amp;oacute;n de su capital. Y aqu&amp;iacute; vuelve a presentarse el mismo problema que nos sal&amp;iacute;a al paso m&amp;aacute;s arriba: &amp;iquest;de d&amp;oacute;nde sale el dinero adicional para realizar la plusval&amp;iacute;a adicional existente ahora bajo forma de mercanc&amp;iacute;as? &lt;a href=&quot;http://www.eclipsesexual.com&quot;&gt;http://www.eclipsesexual.com&lt;/a&gt; A. Smith nos dice ahora en qu&amp;eacute; consiste, por una parte, el ca&amp;shy;pital circulante y por otra el capital fijo. Enumera las cosas, los elementos materiales que forman el capital fijo y los que forman el capital circulante, como si este car&amp;aacute;cter correspondiese a las tales cosas de un modo material, por obra de la naturaleza, y no en virtud de la funci&amp;oacute;n concreta que desempe&amp;ntilde;an dentro del proceso capitalista de producci&amp;oacute;n. Y sin embargo, hace en el mismo cap&amp;iacute;tulo (libro II, cap. I) la observaci&amp;oacute;n de que aunque una determinada cosa, por ejemplo una casa&amp;ndash;vivienda, reservada para el consumo directo &amp;ldquo;pueda proporcionar un ingreso a su due&amp;ntilde;o, y, por tanto, servirle en este sentido como capital, no puede nunca ser fuente de renta para el p&amp;uacute;blico, ni servir en este caso como capital, como tampoco acre&amp;shy;centar en lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo la renta de la sociedad&amp;rdquo; (p. 254). Aqu&amp;iacute;, como vemos, A. Smith proclama con toda claridad que la condici&amp;oacute;n de capital no les corresponde a las cosas como tales y bajo cuales&amp;shy;quiera circunstancias, sino que es una funci&amp;oacute;n que, seg&amp;uacute;n las cir&amp;shy;cunstancias que en ellas concurran, pueden o no desempe&amp;ntilde;ar. Y lo mismo que del capital en conjunto puede decirse de sus distintas categor&amp;iacute;as. &lt;a href=&quot;http://www.escortbarcelona.com.es&quot;&gt;Escortservice Barcelona&lt;/a&gt; &amp;quot;Cualquiera que sea lo que al capitalista le corresponda (desde el punto de vista del capitalista), s&amp;oacute;lo puede apropiarse el trabajo excedente (surplus labour) del obrero, pues el obrero necesita vivir&amp;quot; (p. 23). Pero, c&amp;oacute;mo viva el obrero y cu&amp;aacute;n grande pueda ser, por tanto, el trabajo excedente apropiado por el capitalista, es una cosa muy relativa. &amp;quot;Si el capital no disminuye de valor en la proporci&amp;oacute;n en que aumenta de volumen, el capitalista estrujar&amp;aacute; al obrero el producto de cada hora de trabajo por encima del m&amp;iacute;nimo que el obrero necesita para vivir... El capitalista puede, en &amp;uacute;ltimo t&amp;eacute;rmino, decirle al obrero: no comas pan, pues puedes vivir comiendo nabos y patatas; hasta este punto hemos llegado&amp;quot; (p. 24). &amp;quot;Si se puede hacer que el obrero se alimente de patatas en vez de pan, es indiscutible que se podr&amp;aacute; arrancar un producto mayor a su trabajo; es decir, s&amp;iacute; el obrero para vivir de pan, necesita retener para su sustento y el de su familia el trabajo del lunes y del martes, aliment&amp;aacute;ndose de patatas s&amp;oacute;lo retendr&amp;aacute; para si la mitad del lunes, con lo cual el resto del lunes y todo el martes quedar&amp;aacute;n libres en provecho del Estado o para el capitalista&amp;quot;(p. 26). &amp;quot;Todos est&amp;aacute;n de acuerdo (it is admited) en que los intereses abonados a los capitalistas, sea en forma de renta o en forma de r&amp;eacute;ditos o de ganancia comercial o industrial, se pagan a costa del trabajo de otros&amp;quot; (p. 23). He aqu&amp;iacute;, pues, toda la &amp;quot;renta&amp;quot; de Rodbertus, con la diferencia de que en vez de &amp;quot;renta&amp;quot;, aqu&amp;iacute; se dice intereses. &lt;a href=&quot;http://www.escortmadrid.com.es&quot;&gt;madrid callgirl&lt;/a&gt; Toda mercanc&amp;iacute;a, levita, t&amp;eacute;, trigo, hierro, etc., desempe&amp;ntilde;a, en la expresi&amp;oacute;n de valor de lienzo, el papel de equivalente, y por tanto de materializaci&amp;oacute;n del valor. Ahora, la forma natural concreta de cada una de estas mercanc&amp;iacute;as es una forma equivalencial dada, al lado de muchas otras. Y lo mismo ocurre con las diversas clases de trabajo &amp;uacute;til, concreto, determinado, que se contienen en las di&amp;shy;versas mercanc&amp;iacute;as materiales: s&amp;oacute;lo interesan como otras tantas formas espec&amp;iacute;ficas de realizaci&amp;oacute;n o manifestaci&amp;oacute;n del trabajo humano en general. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.com&quot;&gt;girls bcn&lt;/a&gt; Por tanto, un valor de uso, un bien, s&amp;oacute;lo encierra un valor por ser encarnaci&amp;oacute;n o materializaci&amp;oacute;n del trabajo humano abstracto. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo se mide la magnitud de este valor? Por la cantidad de &amp;ldquo;sus&amp;shy;tancia creadora de valor&amp;rdquo;, es decir, de trabajo, que encierra. Y, a su vez, la cantidad de trabajo que encierra se mide por el tiempo de su duraci&amp;oacute;n, y el tiempo de trabajo, tiene, finalmente, su unidad de medida en las distintas fracciones de tiempo: horas, d&amp;iacute;as, etc. &lt;a href=&quot;http://www.girlsmadrid.net&quot;&gt;girlsmadrid.net&lt;/a&gt; Por eso los que mantienen consecuentemente la ilusi&amp;oacute;n de que la plusval&amp;iacute;a brota de un recargo nominal de precios, o sea de un pri&amp;shy;vilegio que permite al vendedor vender la mercanc&amp;iacute;a por m&amp;aacute;s de lo que vale, parten de la existencia de una clase que compra sin vender, o, lo que es lo mismo, que consume sin producir. Ateni&amp;eacute;ndonos al punto de vista en que estamos colocados, al punto de vista de la cir&amp;shy;culaci&amp;oacute;n simple, la existencia de esa clase es, para nosotros, por el momento, un hecho inexplicable. Pero, adelantemos un poco lo que habr&amp;aacute; de exponerse en su lugar. El dinero de que se sirva esa clase para sus continuas compras deber&amp;aacute; afluir a ella directamente y de un modo constante desde los poseedores de mercanc&amp;iacute;as, sin cambio, gratuitamente, en virtud de determinados t&amp;iacute;tulos jur&amp;iacute;dicos o por obra de la violencia. Vender esta clase las mercanc&amp;iacute;as por m&amp;aacute;s de lo que valen equivale sencillamente a reembolsarse por el enga&amp;ntilde;o de una parte del dinero arrebatado sin dar nada a cambio.30 As&amp;iacute; por ejem&amp;shy;plo, las ciudades del Asia Menor pagaban a Roma todos los a&amp;ntilde;os un tributo en dinero. Con este dinero, Roma les compraba mercanc&amp;iacute;as, pag&amp;aacute;ndolas por m&amp;aacute;s de su valor. Los habitantes de las ciudades con&amp;shy;quistadas enga&amp;ntilde;aban a los romanos, arrancando a sus conquistado&amp;shy;res, por medio del comercio, una parte del tributo. A pesar de esto, los enga&amp;ntilde;ados segu&amp;iacute;an siendo ellos, los vendedores, puesto que los romanos les pagaban sus mercanc&amp;iacute;as con su propio dinero. No es &amp;eacute;ste, evidentemente, un m&amp;eacute;todo para enriquecerse ni para crear plusval&amp;iacute;a. &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;Acompa&amp;ntilde;antes madrid&lt;/a&gt; La m&amp;aacute;quina de que arranca la revoluci&amp;oacute;n industrial sustituye al obrero que maneja una sola herramienta por un mecanismo que opera con una masa de herramientas iguales o parecidas a la vez y movida por una sola fuerza motriz, cualquiera que sea la forma de &amp;eacute;sta.10 En esto consiste la m&amp;aacute;quina, con la que nos encontramos aqu&amp;iacute; como elemento simple de la producci&amp;oacute;n maquinizada.&lt;/h4&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;h4&gt;La forma de equivalente general es una forma del valor en abstrac&amp;shy;to. Puede, por tanto, recaer sobre cualquier mercanc&amp;iacute;a. Por otra parte, una mercanc&amp;iacute;a s&amp;oacute;lo ocupa el puesto que corresponde a la forma de equivalente general (forma III) siempre y cuando que todas las dem&amp;aacute;s mercanc&amp;iacute;as la apartasen de su seno como equivalente. Hasta el momento en que esta operaci&amp;oacute;n no se concreta definitivamente en una clase determinada y espec&amp;iacute;fica de mercanc&amp;iacute;as no adquiere firmeza objetiva ni vigencia general dentro de la sociedad la forma &amp;uacute;nica y relativa de valor del mundo de las mercanc&amp;iacute;as. &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;putas alicante&lt;/a&gt; Pero no productos de un trabajo real y concreto. Al prescindir de su valor de uso, prescindimos tambi&amp;eacute;n de los elementos materiales y de las formas que los convierten en tal valor de uso. Dejar&amp;aacute;n de ser una mesa, una casa, una madeja de hilo o un objeto &amp;uacute;til cualquiera. Todas sus propiedades materiales se habr&amp;aacute;n evaporado. Dejar&amp;aacute;n de ser tambi&amp;eacute;n productos del trabajo del ebanista, del carpintero, del tejedor o de otro trabajo productivo concreto cualquiera. Con el car&amp;aacute;cter &amp;uacute;til de los productos del trabajo, desaparecer&amp;aacute; el car&amp;aacute;cter &amp;uacute;til de los trabajos que representan y desaparecer&amp;aacute;n tambi&amp;eacute;n, por tanto, las diversas formas concretas de estos trabajos, que dejar&amp;aacute;n de dis&amp;shy;tinguirse unos de otros para reducirse todos ellos al mismo trabajo humano, al trabajo humano abstracto. &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;Sexo madrid&lt;/a&gt; Enrique VIII, 1530: Los mendigos viejos e incapacitados para el trabajo deber&amp;aacute;n proveerse de licencia para mendigar. Para los vagabundos j&amp;oacute;venes y fuertes, azotes y reclusi&amp;oacute;n. Se les atar&amp;aacute; a la parte trasera de un carro y se les azotar&amp;aacute; hasta que la sangre mane de su cuerpo, devolvi&amp;eacute;ndolos luego, bajo juramento, a su pueblo natal o al sitio en que hayan residido durante los &amp;uacute;ltimos tres a&amp;ntilde;os, para que &amp;ldquo;se pongan a trabajar&amp;rdquo; (to put himself to labour). &amp;iexcl;Qu&amp;eacute; iron&amp;iacute;a tan cruel! El 27 Enrique VIII36 reitera el estatuto anterior, pero con nuevas adiciones, que lo hacen todav&amp;iacute;a m&amp;aacute;s riguroso. En caso de reincidencia y vagabundaje, deber&amp;aacute; azotarse de nuevo al culpable y cortarle media oreja: a la tercera vez que se le sorprenda, se le ahorcar&amp;aacute; como criminal peligroso y enemigo de la sociedad. &lt;a href=&quot;http://www.boxbcn.com&quot;&gt;servicios internet barcelona&lt;/a&gt; En la circulaci&amp;oacute;n simple, el valor de las mercanc&amp;iacute;as reviste, a lo sumo, frente a su valor de uso, la forma aut&amp;oacute;noma del dinero: en cambio, aqu&amp;iacute; se nos presenta s&amp;uacute;bitamente como una sustancia pro&amp;shy;gresiva, con movimientos propios, de que la mercanc&amp;iacute;a y el dinero no son m&amp;aacute;s que simples formas. A&amp;uacute;n hay m&amp;aacute;s. En vez de repre&amp;shy;sentar relaciones entre mercanc&amp;iacute;as, el valor aparece revistiendo, como si dij&amp;eacute;ramos, una relaci&amp;oacute;n privada consigo mismo. Considerado como valor originario se distingue de s&amp;iacute; mismo en cuanto plusval&amp;iacute;a, a la manera como el Dios Padre se distingue del Dios Hijo, aunque ambos tengan la misma edad y formen de hecho una sola persona, pues la plusval&amp;iacute;a de 10 libras esterlinas es lo que convierte a las 100 libras esterlinas en capital, y tan pronto como esto ocurre, tan pronto como el Hijo, y, a trav&amp;eacute;s de &amp;eacute;l el Padre, es engendrado, se borran de nuevo sus diferencias, y ambos se reducen a una unidad, a 110 libras esterlinas. &lt;a href=&quot;http://www.grafsalas.com&quot;&gt;impresi&amp;oacute;n digital&lt;/a&gt; Deteng&amp;aacute;monos ahora en las capas peor pagadas de la clase obrera industrial. En 1862, durante la crisis algodonera, se encarg&amp;oacute; al doctor Smith, del Privy Council, de hacer una investigaci&amp;oacute;n sobre el estado de nutrici&amp;oacute;n de los desmedrados obreros de la industria algodonera de Lancashire y Cheshire. Largos a&amp;ntilde;os de observaciones la hab&amp;iacute;an llevado a la conclusi&amp;oacute;n de que, &amp;ldquo;para evitar las enfermedades nacidas del hambre&amp;rdquo; (starvation diseases), el alimento diario de una mujer media no deb&amp;iacute;a contener menos de 3,900 granos de carbono y 180 granos de nitr&amp;oacute;geno, y el de un hombre corriente 4,300 granos de carbono y 200 granos de nitr&amp;oacute;geno, como m&amp;iacute;nimo y de que el alimento diario de una mujer media deb&amp;iacute;a encerrar aproximadamente la sustancia alimenticia que se contiene en dos libras de buen pan de trigo, y el de los hombres 1/9 m&amp;aacute;s, debiendo la media semanal de los hombres y mujeres adultos contener, por lo menos, 28,600 granos de carbono y 1,330 granos de nitr&amp;oacute;geno. Sus c&amp;aacute;lculos vi&amp;eacute;ronse pr&amp;aacute;cticamente confirmados de modo asombroso, por la coincidencia con la exigua cantidad de alimento a que la miseria hab&amp;iacute;a reducido el consumo de los obreros de la industria algodonera. En el mes de diciembre de 1862, estos obreros ingirieron 29,211 granos de carbono y 1,295 granos de nitr&amp;oacute;geno a la semana... &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;discotecas en madrid&lt;/a&gt; Como entre los capitalistas ingleses est&amp;aacute; de moda presentar a B&amp;eacute;lgica corno el para&amp;iacute;so del obrero, por ser &amp;eacute;ste un pa&amp;iacute;s en que la libertad del trabajo o, lo que es lo mismo, &amp;ldquo;la libertad del capital&amp;rdquo;, no se ve coartada por el despotismo de los sindicatos ni por leyes fabriles, digamos dos palabras acerca de la &amp;ldquo;dicha&amp;rdquo; de que goza el obrero belga. Seguramente que nadie estar&amp;iacute;a m&amp;aacute;s iniciado en los misterios de esta &amp;ldquo;dicha&amp;rdquo; que el difunto M. Ducp&amp;eacute;tiaux, inspector general de las c&amp;aacute;rceles belgas y miembro del Comit&amp;eacute; central de Estad&amp;iacute;stica de B&amp;eacute;lgica. Abramos su libro titulado Budgets &amp;eacute;conomiques des classes ouvri&amp;egrave;res en Belgique. (132) Bruselas, 1855. En &amp;eacute;l nos encontramos, por ejemplo, con una familia normal de obreros belgas cuyos ingresos y gastos anuales y cuya alimentaci&amp;oacute;n, calculado todo de un modo minucios&amp;iacute;simo, se comparan con los de un soldado, un marinero de guerra y un preso. La familia &amp;ldquo;est&amp;aacute; compuesta por el padre, la madre y cuatro hijos&amp;rdquo;. De estas seis personas, &amp;ldquo;cuatro pueden trabajar y ganar todo el a&amp;ntilde;o&amp;rdquo;; se parte del supuesto de que &amp;ldquo;en la familia no hay enfermos ni personas incapaces para el trabajo&amp;rdquo; y de que no se gasta &amp;ldquo;nada para atenciones religiosas, morales e intelectuales, exceptuando una cantidad insignificante que se consigna para la iglesia&amp;rdquo;; no se incluyen tampoco &amp;ldquo;cantidades para la Caja de Ahorros, ni primas para el socorro de vejez&amp;rdquo;, ni &amp;ldquo;gastos de lujo u otros desembolsos superfluos&amp;rdquo;. No obstante, el padre y el hijo tienen derecho a fumar y a ir a la taberna los domingos, y para estas atenciones se destinan nada menos que 86 c&amp;eacute;ntimos a la semana. &amp;ldquo;Englobando los salarios abonados a los obreros de las distintas ramas industriales, resulta... que el promedio m&amp;aacute;s elevado del jornal diario es de 1 franco y 56 c&amp;eacute;ntimos para los hombres, 89 c&amp;eacute;ntimos para la mujeres, 56 c&amp;eacute;ntimos para los chicos y 55 c&amp;eacute;ntimos para las muchachas. Tomando estos tipos como base de c&amp;aacute;lculo, los ingresos de toda la familia ascender&amp;iacute;an a lo sumo a 1,068 francos anuales... En el presupuesto dom&amp;eacute;stico que se toma como tipo, hemos incluido todos los posibles ingresos. Pero, si asignamos un jornal a la madre, privamos de direcci&amp;oacute;n al hogar, y &amp;iquest;qui&amp;eacute;n va a cuidar entonces de la casa y de los ni&amp;ntilde;os peque&amp;ntilde;os? &amp;iquest;Qui&amp;eacute;n va a cocinar, a lavar, a coser? He aqu&amp;iacute; el problema que diariamente se le plantea al obrero.&amp;rdquo; &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;guia ocio madrid&lt;/a&gt; Al crecer el capital, crece la diferencia entre capital empleado y capital consumido. Dicho en otros t&amp;eacute;rminos: crece la masa de valor y de materia de los medios de trabajo, edificios, maquinaria, tuber&amp;iacute;as de drenaje, ganado de labor, aparatos de toda clase, etc., que durante periodos m&amp;aacute;s o menos largos, en procesos de producci&amp;oacute;n constantemente repetidos, funcionan en toda su extensi&amp;oacute;n o sirven para conseguir determinados efectos &amp;uacute;tiles, desgast&amp;aacute;ndose s&amp;oacute;lo paulatinamente y perdiendo, por tanto, valor porci&amp;oacute;n a porci&amp;oacute;n, lo que equivale a transferirlo tambi&amp;eacute;n porci&amp;oacute;n a porci&amp;oacute;n al producto. En la proporci&amp;oacute;n en que estos medios de trabajo sirven de creadores de productos sin a&amp;ntilde;adir a ellos valor, es decir, en la proporci&amp;oacute;n en que se aplican &amp;iacute;ntegramente, pero consumi&amp;eacute;ndose s&amp;oacute;lo en parte, prestan, como ya queda dicho, el mismo servicio gratuito que las fuerzas naturales, el agua, el aire, el vapor, la electricidad, etc. Este servicio gratuito del trabajo pret&amp;eacute;rito, cuando el trabajo vivo se adue&amp;ntilde;a de &amp;eacute;l y lo anima, se acumula conforme crece la escala de la acumulaci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.pisobcn.com&quot;&gt;Pisos venta Barcelona&lt;/a&gt; 46 Jerem&amp;iacute;as Bentham es un fen&amp;oacute;meno genuinamente ingl&amp;eacute;s. Nadie, en ninguna &amp;eacute;poca ni en ning&amp;uacute;n pa&amp;iacute;s, sin exceptuar siquiera a nuestro fil&amp;oacute;sofo Christian Woff, se ha hartado de profesar tan a sus anchas como &amp;eacute;l los m&amp;aacute;s vulgares lugares comunes. El principio de la utilidad no es ninguna invenci&amp;oacute;n de Bentham. Este se limita a copiar sin pizca de ingenio lo que Helvetius y otros franceses del siglo XVIII hab&amp;iacute;an dicho ingeniosamente. As&amp;iacute;, por ejemplo, si queremos saber qu&amp;eacute; es &amp;uacute;til para un perro, tenemos que penetrar en la naturaleza del perro. Pero jam&amp;aacute;s llegaremos a ella partiendo del &amp;quot;principio de la utilidad&amp;quot;. Aplicado esto al hombre, si queremos enjuiciar con arreglo al principio de la utilidad todos los hechos, movimientos, relaciones humanas, etc., tendremos que conocer ante todo la naturaleza humana en general y luego la naturaleza humana hist&amp;oacute;ricamente condicionada por cada &amp;eacute;poca. Bentham no se anda con cumplidos. Con la m&amp;aacute;s candorosa sequedad, toma al filisteo moderno, especialmente al filisteo ingl&amp;eacute;s, como el hombre normal. Cuanto sea &amp;uacute;til para este lamentable hombre normal y su mundo, es tambi&amp;eacute;n &amp;uacute;til de por s&amp;iacute;. Por este rasero mide luego el pasado, el presente y el porvenir. As&amp;iacute;, por ejemplo, la religi&amp;oacute;n cristiana es &amp;quot;&amp;uacute;til&amp;quot;, porque condena religiosamente los mismos desaguisados que castiga jur&amp;iacute;dicamente el C&amp;oacute;digo penal. La cr&amp;iacute;tica literaria es &amp;quot;perjudicial&amp;quot; porque perturba a los hombres honrados en su disfrute de las poes&amp;iacute;as de Mart&amp;iacute;n Tupper, etc. Con esta pacotilla ha ido llenando monta&amp;ntilde;as de libros nuestro hombre, que tiene por divisa aquello de &amp;quot;nulla dies sine l&amp;iacute;nea&amp;quot; (123). Si yo tuviese la valent&amp;iacute;a de mi amigo Enrique Heine, llamar&amp;iacute;a a Mr. Jerem&amp;iacute;as un genio de la estupidez burguesa. &lt;/h4&gt;&lt;br/&gt;</description>
   <link>http://repocotar.bloogo.com/post/281/1108</link>
      <pubDate>Wed, 10 Sep 2008 11:05:24 -0300</pubDate>   
  </item>
    <item>
   <title>Felicidades!</title>
   <description>Si puede leer esto, su bitácora está lista para empezar a escribir.&lt;br/&gt;</description>
   <link>http://repocotar.bloogo.com/post/281/1107</link>
      <pubDate>Wed, 10 Sep 2008 11:04:14 -0300</pubDate>   
  </item>
  </rdf:RDF>

